15 de octubre de 2017

Atleti 1 - Barca 1. Ya queda un día menos ...



Tras unos comienzos titubeantes del Atleti, con susto de Messi incluido que salvó, in extremis. Saúl (no para este de muchacho de crecer, es que no para), continuó un primer tiempo bastante potable de los míos, en su más puro estilo, a saber: orden espartano defensivo con ráfagas vertiginosas en ataque, es decir: 2 excepcionales ocasiones de Griezmann, una que le sacó espléndidamente Ter Stegen con una mano de hierro, y otra que le sacó también el alemán en excelente jugada individual del francés, al más puro estilo balonmanístico. Hasta que en el minuto 20, Saúl culminó con la derecha una excelente combinación de toda la delantera colchonera, rematando a puerta desde el borde del área como solo él sabe: máxima colocación, precisión y dureza en el golpeo. Ese disparo seco tan característico suyo, sin apenas tener que tomar carrerilla, y que tanto encandila a la gente del Metropolitano ¡Y con la derecha! Me sé de algunos que firmaron cláusula de preferencia en su fichaje tirándose de los pelos … ji ji … dónd esté André Gomes .... The life is very hard, boy …. El Atleti se puso delante en el marcador, el Barsa en modo potaje on (venga a cocer y a cocer las jugadas, esperando a ver la vida venir, a un ritmo de “chof-chof” desesperante) y si el primer tiempo dura 3 días, 3 días se tiran sin hacernos una triste ocasión de gol que llevarse a la boca. Oblak fue un simple espectador más. Desgraciadamente, la cosa en la segunda parte cambió.

Porque el Barsa empezó a hacer daño de verdad, y fue creciendo en la fe de su “chop-chop” potajeril, ayudado, muy y mucho, en la inoperancia local en hacer una triste contra en condiciones. Bien es verdad que la última línea azulgrana estuvo soberbia en anticipación y saber defender (soberbio Busquet, extraordinario Umtiti). Si a esto le añaden que Koke, seamos generosos, no tuvo su día, al igual que sabíamos que en la primera parte el tanto blaugrana no llegaría ni de broma, en la segunda era crónica de una muerte anunciada. Messi ya avisó en un lanzamiento al palo. Oblak ya se lució en alguna posterior, hasta que en el 83, un excelente centro de Sergi Roberto cabeceó de forma inapelable Luis Suárez anticipándose a todo Cristo (vergonzosa a la par que vergonzante celebración del tanto incluido, será que como son el equipo de los eternos mártires … En fin).

Y cállate, que la cosa pudo ser aún peor, cuando, en el 93, al final del todo, Griezmann cedió un absurdo balón a Messi, al cual le terminó haciéndole una falta mortal de necesidad al argentino al borde del área (decididamente, Antoine está, pero sigue sin estar, que se cambie ese puto peinado de muñeca chochona ya, por favor). Menos mal que Oblak pasa de todo, como ya os he comentado en infinidad de ocasiones, y el disparo envenenado de Leo lo atajó sin mayores complicaciones, ojo, porque él decidió que fuese así. Lo lógico es que el portero, en esas circunstancias, se mueva más que la compresa de una coja. Messi bien que lo sabía, por eso disparó así. Justo a su lado. dónde menos se esperaba nadie. Afortunadamente, Jan también lo sabe. Es su máxima virtud: hacer sencillo lo difícil. Así que, quédense con el punto, y piensen que, afortunadamente, queda ya un día menos … ¿Para qué? Para el regreso de Diego Costa. Se me antoja sencillamente indispensable. Vital. Para todo. Por todo.  Un día menos …

EL CRACK DEL PARTIDO: ¡Me gustó Savic! (en tareas defensivas, tosco y vulgar como él solo, pero estuvo de puta madre en eso, defendiendo, y le afanó un tanto diáfano a Luis Suárez), excelente Oblak (sin novedad en el Frente), y soberbio Saúl, que, no tengo la menor duda al respecto, se va a terminar convirtiendo en nuestro auténtico jugador franquicia por excelencia. Por personalidad, por saber hacer, por tener la cabeza en su sitio, por comprender como nadie nuestra idiosincrasia, y porque tiene el don de los elegidos, nada de lo que hace él es vulgar, sino sencillamente extraordinario. Por parte visitante, la primera vez que saqué la conclusión de que tienen un portero en condiciones, y el ya citado Umtiti, que me pareció una roca inexpugnable.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: La animación me pareció patética (mucha banderita, mucha tontería pero más de uno salió con su garganta impoluta, no terminamos de vernos en nuestra nueva casa, está claro), Koke estuvo espantoso, Correa, nulo, y Thomas, demostró que saliendo del banquillo le cuesta un mundo entrar en el partido. ¡Qué minutos más desastrosos, madre!

ÁRBITRO: Mateu. El hombre de un reglamento cada 6 minutos. Se le reprochó un penalti por mano de Savic, que, con las nuevas reglas que hay ahora, resulta que no es (yo, como soy un viejo rockero, lo hubiese pitado sin dudar) y alguna tarjeta más a Gabi, pero bueno, estuvo bastante centradito toda la noche.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 1 GRADO)

A mi el punto me vale, y al termómetro también, que para eso es mío, putas, así que subimos un gradazo. Piensen que este punto nos mantiene vivos en la Liga, no me sean cazurrros.

Y, el miércoles, Champions en Qarabag. Todo y nada, señores. No nos vale nada más que la victoria. Si hubiésemos amarrado los 3 puntos en Roma más el puntito frente al Chelsea, igual no andaríamos con estos trapos, pero, es lo que hay, y, por supuesto, confío al mil por cien en la muchachada. “De tus colores me enamoré, sentí pasión dentro de mí, late muy fuerte mi corazón” …

1 de octubre de 2017

Lega 0 - Atleti 0. ¡Qué puto desastre!



El Leganés. Un equipo de barrio (dicho esto desde el mayor de los profundos respetos y admiración que pueda tener por cualquier equipo de barrio, sencillamente, me encantan, son los únicos que mantienen viva la pureza del fútbol de verdad). Una gente que anda por primera por méritos propios, y, con cierta solvencia. Un guión por todos esperados: equipo cerradito, defienden muy bien, se sitúan superordenados en el campo, el juego frontal les va de cine, porque sus centrales van por alto fenomenal. No sé. Debo de ser muy clasista en esto del fútbol, o no tener ni puta idea del mismo (ambas ideas, para nada descartables). Pues bien, para contrarrestar el tema: Savic, Saúl (¡de lateral izquierdo!), Giménez, Godín, Koke, Thomas, Gabi … ). Tres centrales, 4 mediocentros. ¿Bandas? Para qué. Todos sabemos que a los equipos que se cierran de esa manera de jugar, hacerlo abiertos es tontería. Pasemos de laterales, pasemos de extremos, pasemos de regateadores … Un delantero centro medio empanao (¿De verdad Gameiro no se merece ni un triste minuto?), Griezmann, el cual no sabe qué hacer para que le llegue un puto balón en condiciones, y Correa, al cual seguimos mareando en 15.000 posiciones por minuto.

Lo he dicho cantidad de veces. El Cholo es mi profeta, y nada me falta. Pero, de verdad, estos ataques de entrenadores, ¿Son necesarios? ¿Qué es lo que queremos demostrar? Qué esto está ya todo inventado desde hace tiempo, hombre.

Así que salió uno de esos partidos en los que, la salida en tromba de los 5 primeros minutos del Atleti se convirtió en uno de esos encuentros pesadilla en los que ya no sabes qué hacer. Que pite el descanso, y me hecho un ciga. Pongo la pierna izquierda  por encima de la derecha, hostias, qué paradón de Oblak. Pongo la derecha por encima de la izquierda, su puta madre, palmamos fijo. Me empieza a picar todo el puto cuerpo (joder, ¿Me he duchado hoy?). ¿Y si me voy a cenar? No me jodas, dejarlos solos, nunca. Una puta desesperación. Un puto martirio chino.

Y aún, la primera parte, fue más o menos plácida en lo que a ocasiones pepineras se refiere. Es más, una buena internada de Correa, su centro, de esos made in Paco Lobatón (¿Quién sabe dónde?) acabó en los pies del incombustible Saúl (que acabó jugando en todas las posiciones imaginables posibles, el desaguisado fue mayúsculo, cada 5 minutos que pasaba del encuentro, más guirigay había, qué sopor, qué homenaje al despropósito tan gratuito), que remató de forma inapelable haciendo un paradón Cuéllar.

Pero es que la segunda parte, fue un dolor de perolo constante. Como si alguien te fuese clavando puntas de clavo por todas las partes de tu cuerpo, pero poco a poco. Y claro, Garitano lo vio claro: sacó al El Zhar, y Amrabat, y el lío era ya importante, señores. Menos mal que Oblak hizo 3 paradas de esas que solamente él sabe hacer (moviendo, significativamente la cabeza, como diciendo “no siempre voy a tener la misma suerte, no, vaya mierda de partido andamos haciendo”). Así que lo único que le quedó al Atleti fue el aún mayor despropósito de quitar a Griezmann por Sime, para que ya la fies fuese completa. Godín, que acabo desquiciado jugando en punta ya casi a su puta bola, tuvo la única ocasión de esta vomitiva segunda parte en un espléndido remate a un buen centro de Koke (frase en especie de extinción últimamente) y casi que acabó ya todo. De verdad, no sé cuántos partidos más podré sufrir así. ¡Qué puto desastre!

EL CRACK DEL PARTIDO: Saúl, porque batió el récord guiness mundial de posiciones en los que se puede llegar a jugar durante 90 minutos de juego, y Oblak, al que nuestra queridísima directiva sigue teniendo pocas ganas de renovarle el contrato (luego, cuando llegue el Jeque de turno, diremos que si la abuela fuma, y tal). Y, por supuesto, el Lega. Meritazo que tienen los condenados, por Dios.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Sin lugar a dudas, el Cholo. Qué necesidad tiene de estos ataques de gilipollezcum entranadorum supinum habemus, coño. Pero si eres el puto amo de todo, me cago en mi puta estampa.

ÁRBITRO: Gil Manzano. Impecable labor la suya.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 2 GRADOS).

Os soy sincero, no esperaba mucha más cosa de este partido, que conozco ya un poquito bien al Atleti. Eso sí, que luego los miembros del Daesh del termometrismo rojiblanco también se acuerden de esto, mis queridos talibanes.

Y ahora, un nuevo y adorable parón de Selecciones, y el Bassapasta Habemus poco después. Ojito, que igual este año en Octubre ya nos quedamos sin Liga. Sinceramente os lo digo, creo que no va  a ser así,  pero … “Honrando tus colores, por toda la ciudad” …

28 de septiembre de 2017

Atleti 1 - Chelsea 2. ¡Aguante, Wichi, Carajo!


Tras la importante victoria frente al Sevilla, de la cual no he realizado crónica por motivos que no vienen al caso (problema sexual, más que nada, no me ha salido de las pelotas, vamos, trankis, partido de obligado cumplimiento, el termómetro no se  toca), me gustaría, antes de meterme de lleno con el partido de esta noche, indicar una serie de consideraciones con respecto al nuevo campo, tras haber estado por primera vez el pasado domingo en la grada.
    
    El campo por dentro es una pasada. Se ve de narices, no hay que subir 1500 escaleras para ponerte a una altura similar a la que teníamos en el Calderón. Y sí, por supuesto, los asientos son muchísimo más cómodos y uno puede casi estirar las piernas sin grandes complicaciones. Eso no es óbice para que nos sigamos dejando la garganta en pos de la victoria de nuestro Atleti. No entiendo la incompatibilidad del tema.
   
     La acústica del mismo también me pareció excelente. Lo único es que, no sé por qué extraña razón, escucho al Frente como un poco pasado de revoluciones, como si a un LP lo pusieses a 45 revoluciones por minuto.
     
      Los video marcadores bien también, se ven de puta madre. Y la visibilidad, al menos desde mi sitio, es fantástica, no tuve ningún problema en distinguir a los jugadores (y eso que veo menos que una polla metida en un termo).

     Por fuera es otra cosa. Un tanto feucho y desangelado. Demasiado descampado. Aunque, imagino, eso con el tiempo irá mejorando. Los baretos de toda la vida pillan lejos, esa es la verdad. Así que las previas habrá que hacerlas bien tochas, porque claro, ahora se está de puta madre por allí tomando minis en las carpas de por ahí, pero cuando empiece el invierno a hacer de las suyas (que llegar, señores, llegará) a ver quién es el guapo que anda tan tranquilo dando rulos de un lado a otro del campo.

     Hecho muchísimo de menos tanto los puestecitos de venta de bufandas y demás (que daban un montón de ambiente a los alrededores) como, sobre todo y especialmente, la colocación de las pancartas de las distintas peñas dentro del campo. Esperemos que todo esto se vaya mejorando también.
     
     Lo de las carpas … demasiado ambiente erótico festivo, aunque si a la peña le mola, pues es lo que hay. Eso sí, por favor, la del Fondo Sur, al menos, que tenga la decencia de que acabe el partido antes de ponerse a “pinchar” de nuevo, coño. Los últimos minutos son sagrados, y todos debemos de estar a lo que estamos, a saber, dejarnos las pelotas para que ganemos. A mi el otro día me terminó distrayendo mogollón el escuchar la música de fuera durante los últimos 5 minutos. Eso hay que erradicarlo ya. Sí o sí.

      La famosa iluminación por la noche. No me pareció nada del otro jueves (máxime después de haber visto imágenes de la del Nuevo San Mamés o de la del campo del Bayern). Encima, salir de allí en una zona que no terminas de conocer y tan sumamente tétrica señalizada fue toda una puta odisea. Supongo que estaría abstraído por la victoria en el último instante del Chelsea, pero quise ir a Canillejas (porque a la famosísima  estación del Metropolitano, llena de accesos y tornos, y demás … ¡no dejaban entrar porque no había trenes! – ver para creer-), y acabé … en Simancas … y Gracias. Así que llegué a casa a la friolera de las 00,45 h., en un partido que a las 22,30 h. se acabó. Tengo mucho que depurar en este aspecto, qué duda cabe. Pero al club, decirle que algún cartel que anuncie algo y que esté un poco más iluminada la zona, que no se veía un puto pijo por ningún lado, igual algo me ayudaría (yo me doy por imposible, pero seguro que otros sí que lo agradecerían cantidad. Que funcione la estación más cercana de metro, ni les cuento. Tranki, ni se molestarán, ya me buscaré la vida mejor la próxima vez … Qué puta pesadilla L


¿Y el partido, qué? No era nuestra noche. Fue la noche del Chelsea, que hizo un partidazo sencillamente descomunal. Durante 80 minutos, hizo con nosotros, prácticamente, lo que quiso. Maravillosamente plantados en el campo, tácticamente impolutos, genial el pichoncito Marquitos, brutal el Kanté, o cómo un pibe solo puede adueñarse de todo el centro del campo sin morir en el intento, exhibición portentosa de Hazard (¡qué pelotero más descomunal, no di crédito!) y el dolor de cabeza constante que fue Morata (Lucas hizo lo que pudo, Godín, el hombre, ayyy, Godín), hacía tiempo que no veía a un equipo que me impresionaba tanto como ellos. Hacía tiempo que al Atleti no le remontaban un partido. Hacía tiempo que no palmábamos un encuentro en el último suspiro (putas finales de mierda aparte) tras una maravillosa jugada, al más puro estilo balonmanístico, de todo el puto Chelsea, que movió el balón de un lado al otro del área, con paciencia, con precisión, hasta que encontró el resquicio, penetró por banda, fantástico pase de (¿Bayaloko? ¿Willians? ¿Kante? ¿Moses? ¡Qué más da … Un indomable negrito de esos que no había manera de frenarlos, y un tal Batsuhayi remachó sin piedad. Antes, Conte ya había firmado el empate quitando al brutal Hazard y al dichoso Morata. Aún antes, el propio delantero madrileño remachó de cabeza un excelente centro de … siiii, Hazard, que batió de forma inapelable a Oblak , poniendo el empate en el marcador. Antes, durante y después, tanto Koke como Griezmann coleccionaron cantidad de pases sin ton ni son, siempre al contrario, siempre un segundo tarde dados, siempre encontrando a un Blue mejor colocado y anticipándose. Antes, también, debió de salir Gabi al terreno de juego, que Thomas andaba con tarjeta y no estaba el horno para bollos. 

Los más optimistas nos las prometíamos algo felices tras saber que el Atleti se adelantó en el marcador con un tanto de Griezmann de penalti, al borde del descanso. Algunos, ingenuos, creyeron que si Saúl no hubiese fallado el tanto posterior que falló a puerta vacía, la cosa hubiese cambiado. Ya les digo yo que no. Que el Chelsea fue a su puta bola durante todo el encuentro. Lo dominó de principio a fin, de cabo a rabo, en todas las facetas del juego, en velocidad, presión, anticipación, desborde, remates desde fuera del área (vaya tirazo de Hazard al poco de comenzar el partido que repelió el palo), vaya ocasiones que tuvo Morata, alguna salvada por la mano de hierro de Oblak, otras porque Lucas logró obstaculizarle lo justo cuando ya se mascaba el gol en su remate final, el tanto a puerta vacía que falló en la segunda parte Cesc. En fin … No sé cómo estará esta peña en primavera, que es cuando realmente uno se juega la tostada, pero a mi lo de ayer me pareció, al fin, un auténtico equipo Campeón Inglés de verdad. Pero que muy campeón.

Eso sí, Thomas, probablemente, jugó su primer partido cañero de verdad. Lucas ha jugado alguno más, pero tampoco tantos. Saúl y Koke siguieron sumando (muy destacable el primero, absolutamente desafortunado el segundo). La experiencia, fue positiva. Por cierto, que no se me olvide, detallazo final de Courtois dándose la vuelta a todo el campo, aplaudiéndonos a rabiar y devolviendo todo el cariño que le seguimos dando, entrega de su camiseta en el Fondo Sur Incluido. Siempre uno de los nuestros, mi querido Erasmus favorito.

En definitiva, tenemos que seguir creciendo. No siempre va a estar Griezmann tan sumamente torpe (de nueve no puede jugar jamás, en su defensa, conste). Y estoy convencido de que lo vamos a seguir haciendo. Ayer no nos ganó cualquiera. Nos ganó el mejor. Como tu, Wichi. Y los mejores, siempre se merecen lo mejor. Ayer, los ingleses, hicieron historia en nuestro campo, pero esto no está dicho. Porque los Atléticos jamás nos rendimos, Wichi, y lo sabes. Así que, hermano, tuviste lo excelso, y lo vas a volver a conseguir. Lo tienes todo para hacerlo. Un solo grito terminó atronando el Metropolitano ¡Aguante, Wichi, Carajo!

21 de septiembre de 2017

Athletic 1 - Atleti 2. San Mamés, Eterno Atlético.



Sigo diciendo que es uno de mis encuentros favoritos de la temporada. Uno de los pocos reductos que quedan por ahí en los que el fútbol sigue teniendo ese sabor intrínseco y genuino de este deporte del que tanto me enamoré. Me gusta su ambiente (hostil pero, en su mayoría – cabestros aparte -, respetuoso), me enrolla su filosofía, me encanta su forma de encarar sus encuentros en su casa, y me van sus señas de identidad. Es un campo que nos va cantidad. A los rockeros siempre nos ha ido la marcha. En el viejo San Mamés hubo de todo: memorables actuaciones nuestras (Paooolo, Paoooolo Futre … Futre) con grandes varapalos sufridos en nuestras carnes. En el nuevo, solo hay un dueño y dominador del cotarro. Como ellos mismos cantan (ya les corrijo yo, tranki) … “Solo hay un Atleti … Atleti de Madrid”.

Ayer el Athletic, sabedor de nuestra superioridad, salió pero no salió. El respeto del que no se fía en exceso. Del que sabe que “cuidado … esta peña nos la termina jugando siempre”. Por su parte, el Atleti, salió en su más puro estilo (camiseta megafashionhorterayesquetecagasboys aparte): controlador, apostando por gente alta atrás para controlar el poderoso juego aéreo del rival, y el rodillo, poco a poco,  que ya se irá poniendo en marcha.

San José, a los 10 minutos, se encontró con un balón controlado dentro del área, pero, fue como si hubiese recibido una raqueta de pádel en vez del susodicho: estuvo torpe, lento, no supo qué hacer con él y Godín le robó la cartera con una facilidad insultante. Poco después “Don Raúl todo lo que haces lo haces bien García” empezó a decirnos que su mejor manera de respetarnos es la de ir a nuestra yugular como solo él sabe hacerlo. Sin embargo, para Oblak, el hombre impasible, simplemente es uno más. Se ataja el balón y a otra parada, calatrava.

El rodillo colchonero del Manzanares, a partir de ese instante, empezó su actividad. De primeras, Gaitán aprovechó un regalo del imberbe Nuñez, se internó en el área, pero su buen remate cruzado lo repelió el palo. Otro como Vietto: entre que no tienen muchas luces, y la suerte tampoco se tira el rollo con ellos … Poco después, Koke empezó su incansable recital de fútbol hasta que acabó el encuentro, cedió un balón magistral a Griezmann, este remató bien, pero Kepa paró mejor, mano a mano con el francesito. Señores, ahí hay portero.

Hablando de porteros. Y casi al borde del descanso, Estrada decide tomar cartas en el asunto, se disfraza como mejor creador de fútbol del Athletic, y se inventa un penalti de Luis Filipe que se disponía a transformar un tal Aduriz, no sé si les suena de algo. El penal iba bien. Fuerte, ladeado. Pero Oblak, con su brazo indestructible de acero puro, realizó una parada sencillamente estratosférica. Una más. Otra de tantas. Lo diré hasta que me muera: el trono de hierro es tuyo, Jan.

Descanso, y el Atleti salió reconocible. Como es el Atleti del Cholo en las segundas partes. Se adueñó por completo del centro del campo, y se empezó a mascar el gol. Como a Estrada vio que no le dio resultado el asistir a los delanteros del Bocho, le dio por marcar estrechamente a nuestro jugador más determinante, Griezmann. Ya le anuló un tanto legal en la primera parte (un señor golazo de chilena, por cierto) porque, como no ha debido jugar al fútbol en su puñetera existencia, no sabe distinguir la diferencia entre que te coma la  tostada Godín o que cometa falta. Así que al francés le dio por asistir, y a fe que lo hizo. Su pase a Koke a los 10 minutos de este segunda parte fue sencillamente solo para elegidos. La inteligencia de nuestro canterano ante la estupenda salida de Kepa fue brutal, cediendo el balón al primer toque. Correíta solamente tuvo que empujarla a puerta vacía. El argentino, suma y sigue. Tres chicharros ya. Bien, Angelito, bien …

La cosa parecía medio sentenciada. A falta de un cuarto de hora, saque de banda de Giménez (chico para todo, futbolero total), peina Saúl, toque sutil de Antoine viendo el desmarque de Carrasco, control sublime del belga, y definición precisa y concisa cruzando el balón ante Kepa. 0-2, y el rodillo rojiblanco dispara sus pulsaciones. Máxima tensión.

Poco más. El Athletic ya tiró de Athletic, es decir, de raza, se quitó el miedo de encima, consiguió un tanto Williams (¿Qué pinta este muchacho en el banquillo?), bien anulado por fuera de juego, mientras que Raúl García, Don Raúl, el hombre que todo lo que hace lo hace bien, reitero, demostró que él jamás se rinde, nos avisó con una volea dentro del área que pasó lamiendo el larguero, para que, en el descuento, consiguiese lo que muy pocos consiguen, batir a Oblak en su más puro estilo: remate seco, rápido y al corazón. Si nos tiene que meter un gol alguien, quién mejor que él. Da igual. Seguirá teniendo mi mayor de los respetos y consideraciones posibles. Siempre en mi corazón. Eso sí, su espíritu indomable no sirvió para derrotarnos. Y es que, San Mamés, el nuevo San Mamés, quiere ser Eterno Atletico. Y, de momento, lo es.

EL CRACK DEL PARTIDO: Me alegro del despertar de Griezmann, pero el premio mayor se lo llevan Oblak (quién si no) y Koke, que estuvo inconmensurable durante casi todo el encuentro. Pero qué listo que es … Por parte local, nuestro penúltimo mítico ocho, y la estupenda labor del señor Estrada, que no se me olvide.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Cri cri cri … Cantaba el grillo sin cesar.

ÁRBITRO: Estrada. Un puto desastre. Ya os lo he contado. Nos anula dos tantos legales de Griezmann (uno por falta de Godín que no es, otro por fuera de juego de Griezmann tras remate de Carrasco que tampoco lo es), todo esto aderezado por un penalti de Luis Filipe en el que toca el balón previamente, es decir, no hay penalti (aunque su despiste igual sí que mereciera la pena máxima). En fin …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( -2 GRADOS).

Ahí lo tienen , señores. Lo subo un par de grados. La algarabía del pueblo no tiene parangón. ¿Ven cómo es un termómetro justo, ecuánime, equilibrado? ¡Arrodíllense todos ante su poder, miserables lacayos!

Y el sábado viene el Sevilla. Segunda etapa de nuestro Tourmalet particular de estas 2 semanas. En nuestro Metropolitano. Gargantas aclaradas, banderas al viento … “O del Metropolitano, donde lloraba mi Abuelo, con mi Mamá de la mano”

17 de septiembre de 2017

Atleti 1 - Málaga 0. Comienza el gran desafío.



Todos los que estuvieron ayer en el Wanda (yo no fui, abono compartido con mi amigo del alma el Abu, gracias por todo, compañero, a mi ahora me esperan Sevilla y Chelsea, respectivamente) imagino que se sintieron un poco miserables porque parece que el ir allí fue como traicionar un poco tu barrio de toda la vida, tu gente, tu casa, tu hogar, dónde jugabas arrodillado en el suelo a las canicas,  el único sitio que concibes como tuyo en realidad. Pero no. No es así. El gran reto no es ese. El gran reto es convertir este nuevo campo (feucho a más no poder de día, tendré que verlo in the night, esplendoroso por dentro) en otro Calderón más poderoso y fortalecido (Niño Torres dixit, credo supremo habemus). Por eso mismo jamás tenemos que olvidar nuestras raíces, nuestra aluminosis, nuestros bancos de cemento, los de madera, las avalanchas en el Fondo Sur, hasta ese biruji que siempre impregnaba nuestra amada orilla del Manzanares. El gran reto es traspasar todo ese Espíritu hacia el Metropolitano, y hacerlo aún mejor. ¿Jodido? Sí. ¿Imposible? Ni de coña. Cuando una cosa depende exclusivamente de uno, impossible is nothing. Y esta depende de nosotros, los Atléticos.

Os cuento mi visión por la tele (el próximo finde toca la de dentro, frente a mis entrañables virutas). De primeras, a uno le parece que el Atleti anda jugando en Wembley una final. El estadio se parece un huevo y parte del otro al mítico campo inglés. Eso sí, una final con las gradas abarrotadas a más no poder la rebosar de Atléticos emborrachados de felicidad, orgullo y satisfacción, con sus banderas vintage al viento. El estreno de este nuevo estadio manda un mensaje al mundo muy claro: el Atleti quiere dar un paso de gigante en cuanto a grandeza se refiere. Lo reconozco, es así (los que me siguen, saben que jamás he apoyado ni justificado dicho traslado). Y puede que funcione el tema. Si a los delincuentes del palco les da por ello, y si la masa social, reitero, sin olvidar jamás nuestras raíces y valores, sin acomodarnos nunca sobre nuestra cómoda butaca, seguimos en nuestra línea, el tema puede funcionar.

¿El partido de ayer? Pues muy sobre el guión de lo esperado por mi parte. El Málaga como siempre: un puto hueso que hay que roerlo con paciencia y sabiduría (no me disgustaron para nada, a pesar de lo que diga su clasificación). ¿El Atleti? Pues como cualquiera que pasa de su pisete de Carabanchel y se va un chalet de la hostia en La Finca. Un tanto incómodo, sin encontrar el sitio, dominador, sí, pero poco creador, y poco acostumbrado a desenvolverse en unas dimensiones tan gigantescas como parece que tiene nuestro Metropolitano, que, por momentos, me pareció inclusive hasta más grande el terreno de juego que el del Camp Nou.

Así que, mientras todos esperábamos el ansiado primer gol de Koke, de Saúl, de Lucas o de Thomas, el que primero casi logra es otro excelente canterano nuestro, Mister Borja Bastón. Menos mal que el único que ni siente ni padece es nuestro estupendo Oblak. A ese se la suda el mundo. Él vive en el suyo, y solo tiene una consigna: portería a cero. Punto. El paradón que le hico al bueno de Bastón, de enmarcar. Mano de hierro, el trono es tuyo, Jan. Rey de reyes.

El único que alborotaba un poquito en el  Atleti era Correa y, sobre todo, el incisivo Juanfran, que se hartó a subir y a bajar como en sus buenos tiempos, es decir, como desde que está en el Atleti.

En la segunda parte, el Cholo sacó al tan exasperante como irresistible Carrasco, y la cosa cambió. Ya saben lo que es nuestro personaje favorito de “Hombres, mujeres y viceversa”: valiente, veloz, vertical, encara, nunca se esconde, pero, a veces, regatea a una hormiga por aquí, a otro ratón por allá, hace la pared con su sombra, y, al final, pierde el balón … Por supuesto, en vez de ir como un poseso a recuperarlo, se queda en vestuario maquillándose de nuevo y comprobando que ningún pelo se le haya salido de su molde preestablecido. Ya habrá un Gabi por ahí que se encargue de recuperarlo, ya …. Ayyy, Yannick de mis entretelas.

Minuto 16 de la segunda parte, Correíta hace de las suyas, confirmando que esta temporada parece que “sí es sí”, le cede un balón de oro a Antoinne, y golito de Griezmann que  te crio. El francés andaba en la línea de sus últimos encuentros, a saber, exasperante  a más no poder. Pero, ésta la enchufó, y confirmó mi teoría de que si ha metido el primer gol en el Metropolitano, es porque terminará haciendo historia, y de la grande, con la rojiblanca puesta. Llámenme loco. Me la suda. Convencido estoy de ello.

Antes Saúl, el propio Carrasco, Koke … quisieron llevarse tan magnífico honor. Pero no les tocó. No hay problema. Hay muchos renglones de oro todavía por manuscribir. El Atleti acabó muy cansado, tanto del recital de Roma como de los kilómetros que hay que hacer ahora en el Metropolitano. El Málaga sacó a un tal Rolán y nos complicó mogollón en el poco rato que estuvo. Menos mal que, recuerden, nuestro Oblak ni siente ni padece. Que ahí no marca ni Dios, y punto (nueva mano salvadora al canto).

Así que nada. Primeros tres puntos conseguidos en nuestra nueva casa. Primera demostración al mundo de que queremos mudarnos a la nobleza más exquisita. La clave será esa. Que no se nos suban los humos a la cabeza. El gran desafío.

EL CRACK DEL PARTIDO: Excelente Lucas (haciendo olvidar al más que olvidable Señor de la Uña), Correa sigue en buena onda, pero yo se lo doy al hombre que susurraba a los delanteros: Jan Oblak. Y ojito al tal Rolán ese del Málaga. Buena pinta tiene, por Dios.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Ese pobre Calderón triste, solo y vacío. Más melancólico que nunca. Aún se me pone un puto nudo en el corazón, me cago en la puta …

ÁRBITRO: José María Sánchez Martínez. Original nombre que tiene el colega dónde los haya. Dudo mucho que haya alguien más que se llame así. Sin complicaciones.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 4 GRADOS).

No vamos a empezar por jugar en nuestra nueva casa dando regalitos gratuitos. Al contrario. Ahora costará aún más si cabe cada grado que consigamos. Átense los machos, señores …

Y, el miércoles, partidazo al canto en el Nuevo San Mamés. Partido de los antiguos, de copa de coñac, puro y visera de cartón gris con goma de plástico. Paseo de los Melancólicos, Manzanares, cuánto te quiero ….

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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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