9 de abril de 2018

Vikingos 1 - Atleti 1. 5 de 5.



Mucho mérito tiene ser el equipo que lleva mejor racha consecutiva de visitas en el Bernabéu. Tres victorias más dos empates, conseguidos, estos últimos, en cuanto nos dio por apretar un poquito. Algunos podrán pensar que podríamos haber hecho más. Seguramente estén en lo cierto. Lo cual no es óbice para destacar que lo logrado vale su peso en oro.

Derbi sin la tensión de antaño. Lógico. Es lo que tiene el andar jugándose semifinales y finales de Champions casi todos estos últimos años entre sí. Es muy jodido superar tanta tensión como en dichos encuentros. Y éste de Chamartín, que tenía buena pinta por su ubicación en el tiempo, perdió demasiada esencia al no tener la importancia que debieran los puntos disputados.

Aun así, fue un derbi cuanto menos, disputado, y, a ratos, bien jugado por ambas escuadras. El Madrid tuvo una de sus clásicas salidas en tromba, pero se toparon, principalmente, con un gran trabajo defensivo por parte rojiblanca, y con un espectacular Oblak, que salvó un remate a bocajarro a poco de comenzar el encuentro tras el remate de un jugador rival con el estómago,  para posteriomente hacerle también la noche a Varane en otro remate a bocajarro que tapó a la perfección. Añádenle dos largueros casi consecutivos, de Asensio y de Marcelo, y ahí tienen todo el peligro local en este primer periodo. Ciertamente, no es poco, pero  oigan, es que andamos jugando donde andamos jugando. En el fondo, era bastante previsible todo.

El último cuarto de hora, sin embargo, el Atleti empezó a desperezarse, y tuvo una buena oportunidad Diego Costa (le sigo viendo demasiado pesado, como con excesiva carga de trabajo en sus piernas), pero decidió rematar él directamente en vez de ceder el balón a Antoine (de lo mejorcito de la noche), que andaba solo en el segundo palo, despejando el balón Keylor con relativa facilidad. Y pudimos haber tenido aún otra excelente ocasión cuando Vitolo marchaba solo hacia el marco contrario, tras una fantástica asistencia de Thomas, pero descubrimos una nueva norma que se ha estrenado este año en el Bernabeu. Ojito, que si sales un metro más atrás de tu propio campo a por un balón en profundidad, te pueden pitar también fuera de juego. Qué cracks estos vikingos, siempre innovando.

La segunda parte comenzó más igualada, pero un perfecto centro de Bale al segundo palo fue rematado por un jugador local cruzando el balón de forma inapelable ante el inmenso Oblak. Minuto 8 de juego.

Así que el Atleti llamó a filas, tocó al orden, y, prácticamente, cómo y cuándo quiso, logró empatar sin mayores complejidades, tan solo cuatro minutos después, en una buena combinación entre Vitolo y Griezmann, que supuso que este último anotase el gol del empate final. Fueron 20-25 minutos con un Atlético a un gran nivel, y que aún gozó de otro par de excelentes oportunidades, una de Koke a bocajarro que le sacó espectacularmente Keylor Navas, y otra de Correa que al final se diluyó como un azucarillo en una taza de té caliente.

Poco más. De aquí al final, el Atleti, sorprendentemente, se terminó conformando con el empate, y el Madrid, lo intentó, si, pero no logró tener ninguna ocasión clara final, salvo una falta que lanzó Sergio Ramos y que respondió Jan con otra espectacular mano. Como era el noventa y pico, supongo que el iluminado éste pensó que sería otro día de fiesta. Claro, hombre, claro. Y qué más Yo en el fondo, te doy las gracias, porque temía bastante más el lanzamiento de Bale que el tuyo propio. Así que, reitero. Choca esos cinco, chavalote. Ahí. 5 de 5, y subiendo.

EL CRACK DEL ENCUENTRO:
Espectacular Thomas, muy bien Griezmann, bien la defensa en líneas generales, y Cum Laude para Oblak. Nuestro auténtico crack total.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO:
No me gustó nada Vitolo, y tampoco demasiado Diego Costa, al que sigo viendo como si en vez de piernas llevase 20 kilos de longanizas en cada lado. Muy muy pesado.

ÁRBITRO;
Estrada Fernández. Como ya les he comentado, estrenó la nueva norma del fuera de juego saliendo uno desde su propio campo si el tema perjudica a quién perjudica. Qué máquinas son estos tíos. Se reclamaron 3 penaltis en nuestra área. En el primero, es el atacante el que pisa a Juanfran, y no al revés. El segundo de Lucas sí que me causa bastantes dudas, la verdad. Pudo serlo. También hubo un golpe de Godín sobre el rostro de Lucas Vázquez que, si bien el uruguayo no ve la posición del delantero, si a Estrada le da por señalarlo algo de razón pudiese haber tenido en señalarlo. Menos mal que fue un derbi tranquilo en el aspecto de los jugadores, y apenas hubo roces, piques y demás …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+4 GRADOS).
Lo dejo como estaba. Empate de obligado cumplimiento.

Y el jueves, a rematar la faena en Portugal (buen follón tienen montado los del Sporting éste). “Gabriel Fernández, a tu lado yo estaré”.

6 de abril de 2018

Atleti 2 - Sporting de Portugal 0. El mal de Jan.


Quién me iba a decir, cuando marchaba caminando plácidamente desde el currele hasta el Metropolitano, con mi cervecita de la mano, que toda la jartá de seguidores portugueses que me crucé por el camino, animosos a la par que ruidosos como pocos, se iban a convertir en simples figurantes que ocupaban buena parte del fondo norte. Os juro que no he salido del estado de shock. Escuché mucho más a los 200 animosos rusos en la anterior eliminatoria que a los tres mil y pico del Sporting ayer. Nunca supuse que encajar un gol a los 23 segundos pudiese dejado tan paralizada a tanta gente. Ayer ocurrió en Madrid.

El regalo (porque encajar un tanto en tan ínfima cantidad de tiempo es eso, siempre un regalo) nos lo proporcionó un tal Coates, que regaló un balón a Diego Costa, que esperó perfectamente la llegada desde segunda línea del estupendo Koke (partidazo el suyo ayer, todo un recital) para dejarle solo ante la salida de Rui Patricio y batirle con suma frialdad. La noche empezaba mágica, y el estadio explotó de felicidad. Por su parte, los figurantes del Fondo Norte quedaron completamente petrificados.

Así es como sale un equipo que aspira a todo en esta competición, frente a otro que tiene por defensa a la banda del tabaco. Eso sí, los visitantes se desperezaron un poco, hasta el punto de que un tal Gelson Martins empezó a poner a prueba al bueno de Oblak. Se plantó, solo, solito, solo, pero finalmente le entró el mal de Jan: le intentan batir, pero solo le ven a él. Otra mano prodigiosa que nos salvó. No se cansa este hombre nunca, macho.

Afortunadamente para nuestros intereses, la pandilla del tabaco atacó de nuevo. Esta vez le tocó el turno a Mathieu, que marró un balón sencillo para que Antoine, tan trabajador como desapercibido hasta ese momento del encuentro, pusiese el 2-0 en el marcador. El Metropolitano otra vez patas arriba. Los figurantes, mientras, a lo suyo: impertérritos en su estado de hibernación. Qué puta decepción de hinchada, por Dios. Ver para creer.

En la segunda parte al Sporting ya se le vio algo más, o, mejor dicho, se le “notó” su presencia, especialmente por la cantidad de coces que empezaron a repartir sin ton ni son, comandados por el almirante Ducados, la rata vikinga del Coentrao ese. Por nuestra parte, Costa no aprovechó otra maravillosa asistencia de Koke, y cuando se plantó solo delante de Rui Patricio, tuvo tanto tiempo para pensar, que al final se perdió en su mundo, y Rui Patricio le robó el balón con la misma facilidad con la que la Cifuentes se saca un Máster. Diego ya no levantó cabeza en todo el partido, desaprovechando también otra excelente internada suya por banda, en la cual terminó quedándose sin ángulo, no pudiendo hacer finalmente más que estrellar el balón en la meta protegida por el guardameta del Sporting. No fue su noche, pero sí que su despliegue físico fue espectacular. Casi igual de espléndido que la segunda parte de Griezmann, que se echó al equipo encima junto con Saúl y el propio Koke.

Leo por ahí que el Atleti no jugó bien. A me pareció más bien al contrario, cuajó un más que potable encuentro, dentro de las características de nuestro juego. Por gustarme, lo hizo hasta el tosco de Savic, mucho más entonado y concentrado que en anteriores veladas. Eso sí, tuvo que ser el de siempre el que pusiese la guinda final, cuando ya, quién más, quien menos, empezaba a hablar de que mira lo que vale un viaje para allí, de que dónde se come bien por allá, de que si el Frente está organizando un desplazamiento monstruo (aplaudible, una vez más, su defensa a ultranza de nuestro Escudo, esta vez, eso sí, bastante poco secundada por el resto del campo), hasta que, en el eso del noventa y pico de juego, le queda un balón frontal de esos que disparas con todo el alma a Bryan Ruiz, a ciencia fija que así lo ejecutó el jugador portugués, respondiendo Oblak con otra escalofriante parada. No la pudo atajar, quedándose el rechace muerto para Montero, cuyo disparo a bocajarro, logró despejar la sombra de Jan, o su espíritu, o su sola presencia al tenerle frente a frente, qué se yo. Montero no se lo explica todavía. Yo sí. Por el que tenemos que hacer el máximo esfuerzo por retenerle, por encima de todos y de todos, el bueno, de verdad, es Oblak. Montero también fue contagiado, al igual que a Bryan, Gelson, Lucas la semana pasada y demás. La enfermedad empieza ya a preocupar a todo el mundo. El mal de Jan.

Mientras tanto, cuentan la leyenda que los figurantes no eran tales, sino humanos (o volvieron a su condición humana, más bien, aunque en unas condiciones no muy allá). Son tan bobos, que parece ser que se terminaron peleándose entre sí. En fin. A los que se desplacen para allá, parafraseando al gran Steven Boscho (dep) …”Tengan cuidado ahí fuera”.

2 de abril de 2018

Atleti 1 - Depor 0. Ni Resurrección, ni fútbol.



No será porque no lo intentó el Depor, extraño antepenúltimo en el campeonato ligero tras el juego que desplegó ayer en Madrid, pero si hay algo que le gusta al Atleti es precisamente eso: divertirse al borde del abismo, como un malabarista que juega sobre una cuerda en alto pareciendo que anda apunto de caerse, pero que al final consigue su objetivo de terminar de cruzar el cablecito hasta el otro lado del mismo. Disfruta así. Bueno, nos suele salir bien (Eibar, Betis, ayer mismo) pero también, de vez en cuando, mal (Espanyol, Vila-Real). Si jugase algún rato de vez en cuando al fútbol, igual nos divertiríamos más un poco.

Y el caso es que el partido empezó cachondo: un Depor sorprendentemente valiente, a pesar de su clasificación liguera (o no, ven el abismo tan cerca que ya saben que no tienen nada que perder, porque anda ya, de hecho, prácticamente todo perdido), con un buen Atleti comandado con un espléndido Koke. Un partido trepidante, un toma y daca constante.

Los gallegos tenían claro que tenían que atacar por la banda del debutante Isaac (personalmente, no me gustó nada el chaval en defensa, fue un coladero constante, aunque en ataque tuvo más presencia, que no efectividad), y como las retaguardias se las hacía un tal Savic, pues el chollo fue continuo. En la primera, nuestro entrañable Señor de la Uña le cedió gentilmente un balón que dejó tan solo a Lucas Pérez, que al final no se terminó de creer la ocasión pintiparada que se le presentaba y, ante la seguramente gigantesca presencia de Oblak en la portería, hizo que nuestro guardameta se vistiese de Sterbik para sacar el claro mano a mano cuando el gol se cantaba (por quien se cantase, que el público andaba a otra cosa, sorprendentemente, al fin, reivindicativo con recuperar nuestra principal seña de identidad: “EL ESCUDO, NO SE TOCA”. Probablemente, sea consecuencia de que el pescado ande ya todo casi vendido, pero oyes, sea por lo que sea, bienvenido sea. Más vale tarde que nunca. Gracias, chavales del Fondo Sur).

Pero, poco después, en una falta lanzada por Gabi, a eso de la media hora de juego, Mosquera agarró levemente a Saúl, y nuestro canterano hizo el resto. O más bien el Señor Trujillo. O su linier. Quién sea. Gol del resto de la noche imperceptible Gameiro, y 1-0 que te crió.

Quien más, quien menos, pensamos en hecatombe gallega. Equivocados. Nuestras neuronas andaban con empacho de torrijas, porque nada de eso ocurrió. De hecho, en una salida vendimiera de Oblak, Mosquera, solo, solito, solo, en el segundo palo, y con toda la portería para él, la echó fuera. Fue más difícil lo que hizo que lo que, entiendo, quiso realmente hacer. Bastante más difícil.

Afortunadamente, a partir de ese instante a Gabi se le hincharon las pelotas de que la banda que protegían Isaac vs. Savic fuese el puto coño de la Bernarda, y logró cerrar con su enorme despliegue defensivo este resultado hasta el descanso.

En la segunda, el martirio persistió. El Depor siguió a lo suyo. Que lo intento, que lo intento, que lo vuelvo a intentar. Nosotros, a lo nuestro: que el pobre Godín se multipique sacando balones a go-gó, convirtiéndose en la Costa de la muerte gallega, o que Lucas (el nuestro, el bueno, no el feo) protagonizase la jugada de la noche, dándose un carrerón impresionante para robarle la cartera en el último instante a un tal Borja Valle. Seguro que el chaval no olvidará esta jugada jamás. Los que presenciamos el partido, tampoco. ¿Dónde anda el techo de Lucas? Empieza a dar miedo pensarlo.

Hablando de miedo, Diego Costa intentó crear el suyo, con su presencia en la segunda parte. Generó peligro, tuvo un buen par de acciones individuales, pero el Depor no se achicó, y, aunque no tuvo ocasiones claras reales en este segundo periodo (salvo la ya mencionada de Borja) la sensación de peligro al borde de nuestro área no nos abandonó en ningún instante de este domingo de Resurección, que, en realidad no fue tal para el Depor. Y de fútbol ya ni hablamos. Ni Resurrección, ni fútbol.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Yo tengo un cariño muy especial por Adrián, un tipo maravillosamente diferente (tanto para lo bueno, como para lo malo). En mi retina tengo grabadas acciones maravillosas con la rojiblanca puesta, y goles importantísimos a la par que excepcionales. ¿Por qué no ha llegado más lejos? Porque él es así. Y los que le apreciamos, le queremos tal y como es. El mejor deportivista ayer, en mi humilde opinión. En el Atleti, me quedo con el imperial Godín, con Lucas, con el tal Oblak ese, y los bemoles de Gabi. Casi que también con lo de siempre, vamos.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Lo de Savic ya no sé cómo explicároslo. No es que ya sea un pésimo defensa (que lo es) sino que es uno de los jugadores más limitados tanto técnica como en situaciones técnicas defensivas que he visto en mi larga experiencia con los Gil al frente. Y anda que no les puedo poner ejemplos de espantapájaros esperpénticos ahí plantados. Hasta decir basta, vamos. Tampoco me gustó mucho el chaval Isaac, aunque, obviamente, tendremos que tener paciencia con él. Mientras, Correa, a lo suyo. En otro de sus días difíciles. A ver si el Cholo o el Mono Burgos se estudian su calendario particular, y hacemos un cuadrante con él de cuando le toque jugar y cuándo no. Y podría poner alguno más, pero es lunes y ando con las pestañas medio en huelga de persianas caídas. De momento, paso.

ÁRBITRO:
Trujillo Suárez. Unos cañotes pagados a mi atención, por favor. Sí, le agarran a Saúl dentro del área. Si, el reglamento indica que es penalti. Sí. Este reglamento que se basa en fotogramas, en imágenes congeladas. El fútbol, señores, es otra cosa. Lo sé. Cada día ando más chapado a la antigua. Ya perdonarán. La puta edad …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 4 GRADOS).

Ni de coña lo toco por ganar al penúltimo de la tabla, por favor. No me sean macabros.

Y el jueves, a pasar un rato divertido con nuestros amiguitos portugueses, que tan entrañables recuerdos nos traen. Esperemos completar un once de garantías. Yo que el Cholo, ni los sacaba a entrenar esta semana. “Poner la dirección, Rumbo hacia Lyon” …


19 de marzo de 2018

Vila-Real 2 - Atleti 1. El oro de Moscú nos salió caro.


No es que me esperase que el Atleti le iba a disputar el título liguero al Barsa (si se han fijado en todas mis anteriores crónicas, apenas nunca he hablado de ello), pero, por si algún encantador imberbe albergaba alguna esperanza, ayer se quedaron disipadas todas.  Perdimos por varias circunstancias, un partido que, en condiciones normales no hubiésemos palmado jamás, porque, de hecho, nuestro Atleti realizó un primer tiempo bastante interesante a la par que reconocible. Dominador, decidido, mandón y con mucha personalidad sobre el terreno de juego. De ahí que nos adelantásemos en el marcador con el tanto de penalti de Griezmann (minuto 19 de juego), aparte de tener otra excelente ocasión de Koke en el que su remate se estrelló en el palo y de buenas incorporaciones desde atrás por medio de Sául (al que le molieron a palos durante toda la tarde-noche, dicho sea de paso, un milagro que acabase entero). Nada hacía  presagiar la debacle final, la verdad. El Atleti era dueño y señor de la situación.

Pero en la segunda todo cambió. Y se mezcló un poquito de todo: el Atleti se confió en exceso, el equipo local empezó a acorralarnos embotellándonos poco a poco en nuestro área, mientras que nosotros fuimos incapaces de intentar realizar alguna buena opción de contra, entre otras cosas, porque la sangre nos empezó a no regar bien el cerebro, y las botas nos empezaron a pesar toneladas. Tuvo una buena Griezmann (espantoso durante toda esta segunda parte) pero como quiso meter el gol del siglo, se quedó en un ridículo remate más, intentando una ridícula picadita sobre el sobao pasiego del Asenjo. Añádenle que, incomprensiblemente  también, el Cholo tardó un lustro en empezar a hacer los cambios (cosa rara en él, por cierto, máxime viendo cómo se estaba poniendo el percal), y en diez minutos nefastos nuestros finales, el puto equipo azulejero nos mojó la oreja una vez más (y empieza a cansar ya un poco el tema, la verdad). Curioso, cuando salió el tal Enes Unai no sabía si era futbolista o en el fondo deseaba echarle un polvo. Pronto descubrí que del polvo me fuese olvidando. En el 80 de juego, remató de cabeza un segundo centro tras un córner (siempre nos pasa en ese campo lo mismo, concedemos segundas y terceras oportunidades con una facilidad para el rival sencillamente insultante), batiendo de forma espléndida al renqueante Oblak (por cierto, otra baja para el próximo partido, Griezmann, por tarjetas, no dejen de aplaudir, nunca cedan en su risa constante). Pudimos rematar antes en una buena acción de Vitolo que, no cedió un balón franco en el área para que lo remachase o Torres o Costa (desaparecido en combate toda la noche), hasta que, en el 91, un remate atolondrado de no se quién desde dentro del área, volvió a caer en botas del tal Unai, y puso la remontada final en el marcador, marcando en el segundo palo a placer. Paupérrimo el ojito que tengo a la hora de descojonarme de un jugador rival (tranquilos, la próxima vez veré el partido del Atleti con la lengua atada), muy decepcionante segunda parte del Atleti, en el que volvió a pasar lo que nunca pasaba, pero que este año parece norma de la casa, a saber, nos remontan un partido con la punta del pijo, y entramos de lleno a toda velocidad en este final del túnel a ninguna parte en el que, tiene pinta, se va a terminar convirtiendo nuestro final liguero. Un túnel sin ya retorno. Está claro, el oro de Moscú nos salió caro.

EL CRACK DEL ENCUENTRO:
Sin fuegos artificiales, pero no anduvieron mal ni Giménez, ni Saúl, ni Thomas, ni Lucas. Al menos, mientras les regaba algo de sangre en el cerebro.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO:
Exasperante a más no poder segunda parte de Griezmann, injustificable ausencia durante todo el encuentro de Diego Costa, mientras que Koke, el hombre, sigue en su mundo. Sin olvidarnos de los cambios a cámara lenta de Simeone.

ÁRBITRO:
Nuestro amigo Bobalán. Nos regaló el penalti, luego la cateta afición local pidió otro de Giménez sobre Bacca, que fue justo al revés, patadón del colombiano sobre nuestro uruguayo, terminando aderezando el partido con la ridícula expulsión de Vitolo, que no hay por dónde cogerla, y no precisamente toda la culpa la tiene el jugador canario, ni mucho menos.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+4 GRADOS).

¿Para qué lo voy a bajar? Las tradiciones hay que mantenerlas, hombre, y perder en ese estadio empieza a ser algo sencillamente entrañable y tierno.

Hala. Paroncito de selecciones, que a mi, al menos, personalmente, me viene estupendo para desconectar un poco de todo esto, que uno anda un tanto aburrido ya de estar siempre diciendo lo mismo. Sean buenos esta Semana Santa. “No importa lo que pase, No nos separarán”.

16 de marzo de 2018

Lokomotiv 1 - Atleti 5. De trámites, papeleos y otras obras de arte.


Joder, cómo se me ponen algunos por un pequeño descansito que me he tomado. Pero si de lo que se ha jugado desde Barcelona tampoco tiene tanta historia, caramba. El partido de ida del Lokomotiv lo viví con una  tranquilidad impropia de un futbolero descerebrado como yo. Por primera vez en mi vida, acudí a un palquito VIP de esos, gentileza de mi compi del alma Rafita, y, aunque, a nivel de grada, pues oigan, eso ni es fútbol ni es ná, pero bueno, para partiditos así, en los que tienes poco que ganar, porque andas obligado a ello, y mucho que perder, porque te van a dar palos hasta en el DNI como no consigas la victoria, pues la experiencia fue altamente gratificadora. Mogollón de dosis y cerveza y vinitos a gó-gó, antes, durante y después del match, y el tema se remató con una espléndida velada con el gran Rafa, ese ave nocturna implacable a la par que inagotable al desaliento. Eso sí, para la colección, la primera obra de arte de esta semana, en el brutal tanto conseguido por Saúl, que no sabía muy bien qué opción aplicar con el balón, y decidió comerse y guisarse él mismo la jugada de forma y manera espléndida. ¿Y Werner? Pues, prácticamente, sin noticias de Werner, salvo que el chaval tiene buena planta y transmite tranquilidad.

Después vino el trámite del partido liguero del Celta, disputado en un asqueroso día invernal que se transformó posteriormente en una repelente jornada infernal debido a la muerte anunciada del chavalín de Almería (a manos de la escoria dominicana que puebla nuestro país, son lo peor de lo peor, y, creerme, sé muy bien de lo que hablo) y, mientras tanto, el bueno de Antoine nos dejó otra obra de arte en forma de golazo, aderezado también por otra excelente pincelada de Vitolo, que dieron como resultado casi que otro día de ordenación de papelotes aquí y allá en la puta ofi. ¿El termómetro? Bien, gracias. Tranquilito con sus 4 grados. No se mueve. Anda con sus trámites también.

Y después vino lo de ayer, más papeleos, más, en el que intenté, por todos los medios, llegar a casa sin saber el resultado para ver el partido tranquilamente, y casi lo conseguí, y digo casí, porque apenas a 100 m. de entrar por la puerta, me encontré a mi colega Javi (un Atlético de esos que con un solo vistazo sabes perfectamente es colchonero pata negra, yo tengo ojo para eso, no me digan cómo, pero lo sé) y no pude resistir la tentación … “1-3 van”, me respondió. Ea. Pues en el fondo me alegré un montón. Y claro, ya miré también el teléfono. Y contemplé el dichoso guasap. Y leí el comentario mi brother Vespe, diciendo que vaya obra de arte de Griezmann, e, independientemente de que flipé cantidad de que un pibe del Barsa estuviese viendo el encuentro de ayer después de lo que vivieron en la anterior jornada frente al Chelsea (es un pibe muy grande, un auténtico hermano, gracias a él veo siempre al Barcelona de forma diferente a cómo le veis el resto de Atléticos, me suele pasar a menudo, personifico a equipos con personas, y casi que lo prefiero, no mola andar viviendo con odio continuamente por todo y por todos). Y, con una sonrisa de oreja a oreja, y con ese estado de felicidad suprema que tenemos los Atléticos cuando nuestro equipo gana, me puse  a disfrutar del partido tranquilamente.

Y lo disfruté, aunque no dejase de ser otro puto trámite más en este devenir tan contundente que estamos llevando hasta la fecha en la Europa League. Está claro, el comentario más generalizado ahora mismo es que el Atleti no está en dónde debería de estar. Oyes, que cada uno se consuele con lo que quiera. A mi eso no me sirve, porque, entre otras cosas, no hace falta consolarme por nada. Estamos en donde estamos, y punto. El berinche de no seguir en Champions ya pasó. Siempre hay que mirar al frente, siempre, y utilizar el retrovisor simplemente para aprendizaje de experiencias pasadas, sin más. No me interesa para nada hacer conjeturas sobre dónde deberíamos de estar realmente o no. Me interesa el suelo en donde piso, y las zapatillas que me portan de un lado a otro. Punto. Así que,  Avanti, Atleti, avanti.

Y me lo pasé pipa con el estupendo encuentro que realizó Correa, con su golazo inicial tras pared con Koke, su acción individual de sombrerazo para ceder el quinto a Griezmann, su maravillosa asistencia a Torres en otro de los goles. Sin lugar a dudas, el mejor partido de Angelito con la rojiblanca, y de largo. Una pesadilla continúa y constante para los rusos. Todos sabemos que exaspera a la par que enamora casi en una misma acción, pero ayer, creerme, fue una auténtica delicia disfrutar con su presencia en el campo.

Añádenle el golazo de Saúl, al comienzo de la segunda parte, tras excelente combinación con Luis Filipe (fractura de peroné, espacio reservado para las risas que nos están empezando a dar por la política de fumigación de la plantilla que ha hecho este invierno el dúo dinámico, tranquilos, habrá más bajas, y por lo tanto, más risas, es lo de siempre … no se cansan de hacer el ridículo) que sirvió para desequilibrar un encuentro que antes habían empatado los rusos, en un misil soviético tierra-aire de Rybus, ante el que Werner, que acababa de realizar 2 buenas intervenciones previas, sin embargo, no pudo hacer nada por evitar el tanto (es un golazo, no me crucifiquen al chaval … al menos, todavía), los dos de Torres, uno de penalti cometido sobre Antoine, y el otro ya  relatado anteriormente tras la asistencia de Angelito, y la obra de arte final del propio Griezmann, con una sutil vaselina que besó mansamente la escuadra local ya en las postrimerías del encuentro, dieron como resultado final que, esta vez, pues sí, fue otro trámite más, pero divertido, entretenido y especial. ¿Conclusión? El martillo pilón rojiblanco, de momento en Europa, sigue en plena forma (y en liga, paréntesis Barcelona, casi que también). Machacando sin piedad. Así que hala, no me den más la murga (y lo que se les quiere, joder, sé de alguien que estuvo en la Peña Atlética Tetúan tan contento o más que yo). Espero haberles dejado tan felices como que quedé yo ayer. “Y Volver a ganar una Europa League” …




LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

Your Ad Here
FD12853D-b4b758962f17808746e9bb832a6fa4b8